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Los sensores trabajan como los “ojos” del sistema de inyección. Si alguno falla, puede provocar un aumento en el consumo, pérdida de potencia, emisiones contaminantes e incluso daños en el motor. Cada tipo de sensor tiene una función específica:
Cuando estos sensores están desgastados o defectuosos, la ECU (unidad de control del motor) recibe información incorrecta, afectando el rendimiento. Por eso es importante revisarlos con escáner automotriz y reemplazarlos con repuestos compatibles.
En Germsa contamos con sensores originales y alternativos de alta calidad para vehículos europeos, americanos y coreanos. Nuestro equipo puede orientarte sobre cuál es el sensor correcto según marca, modelo y año de fabricación.
Conclusión: Mantener los sensores en buen estado garantiza el rendimiento, eficiencia y la vida útil del motor. Son piezas pequeñas, pero de gran impacto.
¿Tu auto presenta fallas de rendimiento o consumo excesivo? Visítanos y encuentra el sensor que tu motor necesita.